Taberna Sociedad Plateros – Córdoba sin gluten

La taberna Sociedad Plateros de María Auxiliadora es una visita prácticamente obligatoria para comer sin gluten en Córdoba. Tanto si eres celiac@ como si no, allí podrás disfrutar de comida tradicional cordobesa. Así que, decidí pasarme para poder contaros mi experiencia.

Es una taberna típica, con un patio cordobés en su interior. Controlan la contaminación cruzada, elaborando sus platos sin gluten a parte, e identificándolos con un plato diferente. Todo lo que pedimos fue sin gluten y nuestros platos tenían una forma cuadrada. Los platos con gluten los sirven en platos redondos.

En la carta, hay muchos platos que son sin gluten. Es decir, tienen una versión sin gluten de ellos, por eso, como siempre recuerdo, hay que avisar e identificarnos como celiac@s.

Tienen pan casero sin gluten que, aunque no sea pan de barra y sea de molde, estaba muy bueno.

La familia de mi pareja es de un pueblecito de la provincia de Córdoba, por lo que solemos bajar varias veces a esa zona, principalmente para visitarlos. Muchas veces me tengo que quedar con los dientes largos viendo como comen algunos de los típicos platos de allí, así que fui con las ideas muy claras a la hora de pedir; no podía faltar ni el salmorejo, ni el flamenquín, ni las croquetas de rabo de toro y así fue:

El salmorejo cordobés me gustó mucho, lo cocinan con el mismo pan casero que os he enseñado antes.

El flamenquín era mi idea fija desde casa. Cuando salí de Barcelona ya iba pensando en el que me iba a comer en ese restaurante… Por supuesto, cumplió todas mis expectativas: ¡buenísimo! Cuando volvamos, lo volveré a pedir, seguro. 

Venía acompañado de unas patatas fritas, que me vinieron muy bien para combinarlo y, de una ensalada de col que, personalmente no me gusta, pero como sabéis, es por ser rarita en gustos, así que se la comió mi acompañante.

Las croquetas de rabo de toro también era algo que me veía casi obligada a pedir ya que son muy típicas en Córdoba. Mi suegra, que es de allí, suele hacer rabo de toro pero se lo suele comer mi pareja, ya que a mí me da cosilla comerlo. Aún así, me atreví a pedir las croquetas.

He de decir que estaban muy buenas, aunque personalmente, me gustan más las croquetas de jamón, de pollo, etc. Pero si visitáis este restaurante, ¡no podéis iros sin probarlas!

También pedimos un revuelto de bacalao dorado, estaba muy rico.

Para finalizar, de postre me pedí un flan con nata. Primeramente, me lo sirvieron con canela por encima y… quien bien me conoce sabe que detesto la canela; creo que es un sabor muy fuerte que, o te gusta, o la odias. Me supo muy mal decirlo, lo avisé y me prepararon otro sin problemas. Así que aquí tenéis la foto de mi flan con nata que, como todo lo demás, también estaba muy bueno.

Comimos estupendamente y con lo que me gustan a mí las cosas rebozadas… ese día me puse las botas. Lo único que destacaría como negativo en mi experiencia, fue que cuando nos dieron la carta eché en falta que nuestros platos estuvieran indicados como sin gluten. La camarera me dijo cuáles eran aptos para celiac@s, pero al ser tantos… fue mucha información de golpe y me agobié un poco. Por suerte iba con las ideas claras y casi que ya sabía qué pedir antes de entrar. Pero considero que no cuesta nada poner algún distintivo para que podamos mirar la carta con más tranquilidad. Espero que mejore este aspecto en un futuro. No obstante, nuestra experiencia fue muy buena y seguro que repetiremos cuando volvamos a escaparnos a Córdoba.

Espero que os haya gustado mi reseña y os sirva para animaros a ir y disfrutar de la comida tradicional cordobesa.

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