Vuelo sin gluten con American Airlines

Cuando tenemos que hacer un viaje largo, casi todos tenemos la misma preocupación:  ¿Qué nos darán de comer en el avión? He leído varias opiniones sobre diversas compañías aéreas… Muchas, son quejas: que finalmente no se ha servido el menú sin gluten, que las azafatas tuvieron que dar fruta que llevaban en su propio bolso, y un largo etcétera.

Una experiencia real es el mejor referente para poder ver cómo puede ir tu vuelo. Evidentemente, cada experiencia depende de la compañía y hay compañías que ofrecen este servicio muy adecuadamente y otras que no.

¿Quieres ver cómo fue mi vuelo con American Airlines?

No soy una experta en vuelos largos pero diría que la calidad de la comida también depende de la ciudad de salida ya que, los menús se preparan en esa ciudad. Pues bien, el vuelo que os estoy documentando es un vuelo Barcelona (BCN) — Nueva York (JFK) y, viceversa (ya que os voy a contar mi experiencia a la ida y a la vuelta).

Primero de todo, aunque parezca algo obvio, quiero recordar que hay que pedir el menú “Gluten Free” con previo aviso porque lo normal es que no tengan ningún menú sin gluten por si acaso. Yo lo hice por teléfono y no tuve ningún problema. Cuando voy de viaje voy más nerviosa por si la maleta lleva sobrepeso que por otras cosas y, tengo que confesar que, me olvidé de recordarlo en el mostrador. Aún así, no hubo ningún problema y yo tuve mi menú sin gluten tanto a la ida como a la vuelta.

Creo que casi no hace falta decirlo pero… es recomendable que siempre llevéis un kit de supervivencia con algo para comer durante tantas horas ya que, aunque yo cuente mi experiencia siempre puede haber cualquier problema, se pueden olvidar de vuestro menú, se puede perder y que no suba al avión o, básicamente, puede que no os guste la comida que os pongan 😉

En el vuelo de ida…          BCN ↠ JFK

Cuando ya estaban todos los pasajeros sentados en el avión, se acercó una azafata a mi asiento y preguntó por mi nombre. Me quedé extrañada pero enseguida caí porque ella llevaba una lista de pasajeros. Entonces me dirigí a ella y le comenté que necesitaba un menú “Gluten Free”. Efectivamente, ese fue el motivo de estar “pasando lista”.

Enseguida empezaron a repartir auriculares y unos pretzzel salados. A mí me los dieron. Pero como ya sabéis siempre hay que estar alerta. Le dije a la azafata que eso tenía gluten y rápidamente fue a mirar a ver si había otra cosa para mí pero no. Obviamente no me importó porque era una bolsa muy pequeña a modo de cortesía que se repartía antes de despegar.

Llegó el momento de la comida principal del vuelo. Mi bandeja estaba etiquetada con mi número de asiento y con las siglas “GF” de Gluten Free. En foto no se aprecia mucho pero venía una base de lentejas, con un trocito de salmón hecho al vapor encima y un trozo de brócoli. También me venía una pequeña ensalada, fruta de postre y unas rebanas de pan sin gluten (bastante aceptable para ser que no estaba tostado).

Del salmón no dejé nada pero de las lentejas comí un poco porque me parece una comida un poco potente para un vuelo de aproximadamente 8 horas. Respecto al sabor, pues ni fu ni fa, básciamente comida de avión.

Después vino el momento del snack. Ahí me emocioné y todo al verlo! jajaja! Un bocadillo de tres pisos con jamón. En un avión! Quiero recordar que es el vuelo de ida (salíamos del aeropuerto de Barcelona). El bocadillo también llevaba pepino pero se lo quité. También me dieron una manzana.

En ese momento tuve mi gran dilema… Yo llevaba un bocadillo de mi amada longaniza de payés por si las moscas. (Soy muy fan de la longaniza, el fuet y sus derivados). Jajaja! Pero claro, con ese bocadillo que me habían preparado… Al final me comí el bocadillo del avión y compartí los trocitos de fuet con mi prima (mi acompañante en este viaje) ya que es mejor no entrar embutido a los Estados Unidos de América para evitar problemas en la aduana.

En el vuelo de vuelta…          JFK ↠ BCN

A la vuleta mi comida también fue estupendamente bien por lo que al gluten se refiere pero, me gustó más la comida de la ida; para gustos, ya sabéis, colores!

Ocurrió lo mismo que a la ida con los pretzzels salados, me los dieron sin pensárselo. Por lo tanto, este seria un punto muy importante a mejorar y a tener en cuenta por parte de la aerolínea.  Esta vez me callé, los cogí y se los di a mi acompañante por si durante el vuelo le apetecían más. Tengo que decir que yo jugaba con ventaja… llevaba una bolsa enorme de pretzzels gluten free que me compré en Nueva York. Estaban buenísimos!

En la comida principal me pusieron unas albóndigas con una base de verduras asadas con polenta. No me gustó mucho la verdad pero hay que alimentarse así que, me comí las dos albóndigas que venían y un poco de esa especie de puré. Y, por supuesto, me comí toda la ensalada y toda la fruta que venía como postre.

En el snack de la vuelta me sirvieron una barrita con sabor a plátano, un yogur de fresa y fruta.

Personalmente, la barrita no me gustó porque el sabor a plátano era muy intenso. Le pegué dos bocados para hacer el intento pero no me apeteció más. La fruta y el yogur, ningún problema.

Como ya habéis visto, pude sobrevivir a estos dos vuelos con American Airlines y en general, fue todo muy bien. Me he llevado una grata experiencia. Evidentemente, hay que tener en cuenta que es comida de avión, que no está igual de buena que lo que podamos comer en casa o en un restaurante y que, no puede ser a la carta así que, nos gustará más o menos. Pero lo importante es que, en esta compañía, nos tienen en cuenta y podemos comer sin ningún tipo de problema.

¿Cómo os ha ido a vosotros vuestra experiencia en un avión?


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